Cuaderno de sentimientos diabólicos
varios, propios y ajenos,
en este constante pedalear por la vida...



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20 mar 2014

De la pobreza


El que poco ha tenido tiende a querer poseer la realidad: me da por pensar. Así de general: la realidad. 

Uno, transitando por ella, no tiene por qué evitar estirar la mano, arrancar de ella un trozo y guardárselo en el bolsillo... ¿Para qué? Una flor puede enmicarse, un libro comprarse y poseerse para tenerse en los estantes, una noche estrellada en el corazón, la letra de una canción, cartas, palabras, los bonitos retratos en el alto muro de la memoria, un cuadro sobre los rostros que antaño tuvimos para mirarnos como ya no estamos... para vernos, hoy, mientras duramos, para vernos hoy y de vez en cuando. 

¿Qué, realmente, se posee, sino el propio tiempo?... Uno podría sentirse pobre al no tener nada, al no quedarse con nada, al no tenerlo desde el principio. Pero quizás la pobreza está en creer que se posee lo efímero, en no aceptar el carácter transitorio de lo efímero. En sufrir por no poseer.

¿Por qué uno se fija en esas cosas? Muchos caminos pudieron haberle traído. La idea de haber tenido poco me trajo a mí.

Como el perro que busca la yerba que cura el dolor de estómago, mordemos una idea: poco se tiene siempre, siempre se ha estado aquí.  

26 nov 2013

Comparaciones


Borges decía, ya siendo adulto, que prefería las mañanas, a diferencia del Borges joven, que siempre gustó de los atardeceres. Hoy tengo las mismas preferencias, voy detrás del mismo afán, aunque como los perros tras los carros. No he podido evitar desasosegarme:
                         no estoy tan adulto... 
ni soy Borges.


16 oct 2013

Cinismo


Me gustan los miércoles. El trabajo me recibe más tarde, despierto habiendo dormido mejor y el café desde temprano sabe a un "esta mañana es mía"... puedo estudiar. Salgo a la tienda y no se ven los ataúdes de la funeraria de al lado, porque no abren. Tampoco trabajan en el negocio de vísceras, no tengo que aguantarme la respiración al pasar, ni espantarme las moscas... Los miércoles no fumo ni me quedo dormido en el escritorio, sinceramente. 

Me siento alegre en el ombligo de la semana, como le gusta decir a mi madre. Los miércoles ni siquiera pienso en tí.


18 may 2013

De la camisa y el pantalón...

Te dicen desaliñado
porque están acostumbrados a los jardines
no a las selvas.

Jaime Sabines


Yo, mi alma libre, apresada en un lugar limpio.

¿Desaliño del alma?

La forma y el contenido... ¿quién es quién?

10 may 2013

Viernes social


Los sentimientos fugaces, los que surgen y pronto se evaporan en el viento. Ésos, los que no perduran. Es común tenerlos aquí el viernes. El viernes, en que la liberación del espíritu (quiero pensarlo de ese modo) es ajonjolí de todos los moles, porque muchos salen del negocio, de la escuela, del oficio o inician otra parranda... Hoy es día para alegrarse, para aventar el uniforme, el saco, los tacones, la falda o el traje, soltarse el pelo o peinarse... Salen a las calles y se agolpan unos con otros, pero nadie se ofende: es viernes. Es viernes, ¡a comer!, salimos del trabajo, ¡a bailar!... ¡gracias a Dios es viernes!... a beber o a besar... a caminarse uno junto a su pareja, a los hijos (los hijos que a ratos caminamos el mismo sendero que los padres)... la tarde romanticona, ¡por fin es viernes!

En casa, en la pequeña ciudad en que nací, los viernes eran un día más de trabajo. De ahí me sorpresa por los viernes de las otras personas en las otras ciudades: el viernes podía pensarse de otro modo. La soledad, entonces, le hacía a uno travesuras y desde hace tiempo sufro los viernes. Los sufro al salir de la escuela, al no ser yo parte de esa masa amorfa y jubilosa en las calles. Aumentando el peso en los hombros, sale a mi encuentro en cada esquina, con todo y su vestido de fiesta, su zapato boleado... en las subidas.

(Le digo bajito: hay que beber chocolate, porque los viernes es más amargo el café.)

Es por éso que hoy no subiré a mi habitación, no a la mesa con los libros en que reposan las madrugadas los ojos. No sufriré este viernes, este viernes no. Hoy dejaré de ser el observador del estanque y, desnudo, me lanzaré a él... voy a incluirme en las masas amorfas que sonríen. ¡Al demonio las elecciones propias!, al diablo este pensarse diferente. Hoy me echo un clavado en el viernes.

Viernes: ¡ahí te voy!

8 mar 2013

Fugacidad

Pasan los días y el tiempo va modificando las cosas. Una película avanzando rápido se es cuando uno advierte el paso del tiempo. El cristal que no cambia, estos ojos que lo van viendo todo: el pájaro que anoche no estaba en la rama, el techo de la palapa de al lado que ayer aún estaba deteriorado, el golpe del martillo que lo arregló por la mañana... 

No estoy triste, aunque sí sereno... de buen ánimo. Pero algo le sucede a mis ojos. Mis ojos al espejo, cansados, solos, qué lejanos. Lástima de uno mismo, compasión. Uno debe ayudarse a sí mismo, cuidarse... cuidar de los ojos.

¿Te gusta esta guayabera? La compré hace mucho, apenas me la puse ayer. Hoy se me ve mejor.

¡Qué bien me veo hoy!... ¿Cómo se le hace para quitar el cansancio a los ojos?

27 feb 2013

Con ojos de pollo

despierta el Diablo, abrazando a una bella mujer. Pegados, congelados... Son una especie de pollo congelado en los refrigeradores del supermercado... dos tipos de condimentos juntos para la vida de alguien más, a saber, el cliente que paga por nosotros.

Si los gustos de la cocinera no son "fuertes", el Diablo debe ir entero a la olla hirviendo... la mujer, por piscas, porque es mucho más fuerte.

No lo saben, pero están fríos, inamovibles, rigidez de hielo, frío de corazón, nevada como las que por aquí no existen. Un plato de unicel por cama, un plástico transparente por cobija. Una etiqueta junto a un código de barras, sobre el rostro del Diablo, y el precio: 30 pesos. Consumo preferente: 20 de abril de 2013.

Van, los dos, en un carrito de supermercado, sin poder moverse.

6 oct 2012

La pena, ceniza de tabaco...

Fumarse un cigarro, sin querer desperdiciar, le lanza las últimas partes por el aire, las deja donde no se tenía planeado. Cierta belleza hay en sus formas, las naturales, ahí donde están, ya desprendidas.

La pena, ceniza de tabaco, está donde no debería... Hago esfuerzos por retirarla con los dedos, pero el ejercicio la aplasta a mi alma... la embarra con insolencia sobre la mesa.

¡Un trapo húmedo para limpiar mi corazón!

12 sept 2012

Mujer de muchas capas...

                   mujer cebolla: 

                             calor apropiado,  
                                       agradable en los labios 
                                              a quien te sabe degustar, 

                                               cruda 
                                                       y haces llorar...

4 sept 2012

Horizontes

Homología Simplicial y Singular; la Teoría K algebraica y el misterio de sus grupos superiores; las Pilas Algebraicas, el seminario que más me cuesta seguir... espacios algebraicos y "Stacks" de Artin; la monótona Variable Compleja y una balbuceada Teoría de Galois Infinita en Teoría de Números Algebraicos y Campos de Clase. Cómo se me limita en las clases de Cálculo III en las que apoyo. La promesa de la Teoría de Intersección y mucho trabajo. Cómo me perseguía hoy, para regañarme, la maestra de Inglés. Mi alemán una vez más aplazado y su polvo de "encimita". Dejé de perseguir con los ojos las líneas de los libros de literatura, las novelas y los ensayos... apenas me senté de nuevo a escribir. Una casa ordenada en su mayoría (o a medias), pero con lavadora nueva... la ropa limpia, las sábanas aún sin secarse por completo. Mi paciencia ante esta mesa en que escribo y la madera del mueble de la ropa llena de ejemplos de curvas algebraicas y una que otra álgebra de generación finita sobre el campo k. Una taza de café, la tregua del martes por la noche y su soledad: tiempo para que el cabrón cerebro se ponga a pensar. 

Eduardo Galeano había sido ponente en una plática en la que uno de sus compañeros daba su propia acepción a la palabra "utopía": el horizonte que se aleja en la misma medida en que uno camina hacia él, que siempre se mantiene lejano, a la misma distancia pese al mucho andar... que sirve para ello: como dirección para andar. Tengo un ideal de vida, una barra alta qué saltar, que me encamina (para éso sirven los horizontes, decía, para saber hacia dónde caminar). 

Todo va hacia algún lado con buena velocidad, la velocidad que lleva a las metas de uno. Pero las treguas son malas y hoy he vuelto a pensar en éso que le hace a uno escribir: siento un vacío que no comprendo como para poderlo llenar. No es Dios, no es inconformidad ante el trabajo o la escuela ni dolor físico. El dinero no ha sido nunca un fin, ha sido un medio, y no hace falta ahora. Cavilo un poco: me hace falta una alegría, quizás, vuelta a la carne para el corazón de este hombre de palo... o de oro, como en las leyendas mayas, de mundano barro.

1 ago 2012

Adivinanza

Andas por ella pensándola, por andar pensándola, y estás dejando de vivirla.

Respuesta: La vida.

27 abr 2012

La canción de fondo


Sonando bajito en repetidas ocasiones, me trajo consigo las noches en vela, de soledad iterada hasta la madrugada, que hoy son tiempo que se ha quedado atrás. Recuerdos de soledad corriendo alguna calle en algún barrio a las 5 de la mañana, soledad en la azotea del departamento en el que vivía Ulises, Rubén solitario atento a la luna a la puerta de una casa con techo de lámina… soledad compartida con la rotweiler en el cuarto de servicio de la casa de mi tía o en el techo de doña Ernestina, en las habitaciones en obra negra de la casa en la colonia Hidalgo o en las calles del bajo Santo Domingo, de noche, recién había llovido. Soledad, doña soledad, en la ventana de mi cuarto de Copilco, abatido por un trabajo que no quería seguir haciendo. Llanto desconsolado en una casa oscura porque no se me permitió seguir en la universidad un sueño o la certeza de que dejaría de asistir a Ciudad Universitaria mientras daban, de madrugada, las seis. Soledad como dolor de estómago, como sabor de pan, soledad una noche alta con varicela en que la calentura cedió y me posé a la ventana de la calle, enfermo, tremendamente sólo, estúpidamente libre. Una parte de mi vida, días en su mayoría tristes, otros en paz, todos a solas… en la Ciudad de México.

¡Cuánto tiempo ha pasado!, ¡cómo es que ahora estoy aquí! El pensamiento se abstrae de sí mismo, como perro loco guardián: se desconoce… y me hace caminar los empedrados de todos los días en esta ciudad chiquita, los de mi calle (tu calle, mi cielo) como si fuera la primera vez.

Ésta, la confesión de hoy: hace mucho tiempo que no despertaba, como ahora, de madrugada, recobrando rápidamente la vigila, la lucidez de los ojos abiertos, su extravío en la oscuridad, sintiendo extrañamiento de las formas que tienen mis objetos (las mesas y los libros, los papeles y la ropa) en la tenue luz de los faroles, desde mi cama, de madrugada, creyendo que son de otro que no soy yo en ese instante, del otro yo para el que soy desconocido.

Estos pensamientos me levantaron a escribir. Hoy, despertar de frío que no es de noche ni de mañana, estuve a punto de sentir tristeza, una buena dosis de melancolía, quizás compasión, como las noches en la gran ciudad. La maldita canción de fondo. Pero, pese a que la música de Ennio Morricone me destapó baúles, no he sentido pesar (el tiempo, me deleito en pensar, le habrá hecho trizas). Y estoy igual de sólo… y he vuelto a mirar las formas grises de las cosas… y es como si mi mente supiera, tan sólo, que hubo tiempo triste atrás, fuego que me quemó para purificar pero que se ha apagado. Advierto el tiempo mío y a solas que se quedó allá, que le dio significado a lugares que ahora nada son sin mí. Ya no siento ninguna tristeza, ningún sentimiento negativo. Por tanto, no deseo decir, sobre ello, nada más. 

Al contrario, me alegro, me siento agradecido… con la vida y con mi propio trabajo, con mis padres y los muchos y oportunos (muy oportunos) amigos. Me siento en deuda. Porque no siempre surge en la vida una segunda oportunidad… y yo, con trabajo y sin enfermedad, puedo decir en verdad: yo la tengo.

6 mar 2012

El bote pateado

Puede jugarse entre varias personas, aunque es aconsejable que se juegue entre 2. Siendo dos personas, por supuesto que cada una posee una vida.

Vaya, ¿qué puedo decirle? Se nace al patear el bote y los dos corren a un sitio distinto. Una infancia feliz, mango pegajoso en los cachetes, patinetas, mascotas, ranas en el bolsillo, anillos supersónicos, un mar intempestuoso en el que se huye de los tiburones (y que los mayores llaman 'el patio de la casa'), tardes de papalotes o globos aerostáticos, un golpe en la bicicleta... y así, corriendo: la secundaria, la preparatoria, la universidad. Cada quién tiene su vida.

Dicen que el juego es bastante curioso cuando uno se oculta del otro: ninguno de los dos sabe de la vida del otro, ni de gustos, vivencias, sufrimientos, alegrías ni apellidos. No toman sentido, mientras se ocultan, el nombre y la forma de sus piernas. No la forma del rostro, ni el color del cabello. Nada. Juegan a ocultarse. El juego se torna interesante cuando uno es hombre y el otro mujer. En fin... Mientras se ocultan, uno se busca al otro, sin saberlo... y termina cuando uno le besa a la muchacha los labios por vez primera y le dice: ¡te encontré!

17 nov 2011

El desarmador

Hoy me ha dado por desarmar todo para limpiarlo: el ventilador de la computadora, la rasuradora, la lámpara, los lentes, la memoria, la conciencia, los ojos, los dientes... Y voilá, después de un buen baño, podía ver mi reflejo en mí mismo, en el brillo de la piel... Todo funciona mejor después de pasarle el trapo encima.

(Terminé reparando mis objetos porque tenía firmes intenciones de desarmar la Teoría de Categorías y no pude, me está pegando unas buenas patadas en el cerebro.)

14 nov 2011

Dolor de panza

Noticia de última hora: al Diablo le duele la panza. Esta inquietud se me trepa como desde cerca del ombligo hasta la garganta y me hace pensar en mis adentros, las vísceras, el esófago... yo qué sé, los intestinos, algo debajo de las costillas... la barriga... la panza, pues, pa' acabar pronto. Y me pico allí con el dedo porque justo ahí siento bullir el hormiguero de algo así como dolor (puede que sea aire, instrucciones de uso: aplíquese sobre las pupilas o respírese, no se guarde a una temperatura de 36 º C dentro de la panza).

A ratos se me mueve, medio me tiembla quién sabe por dónde, me recorre, se agolpa ¿aquí?, me hace ruido... No sé lo que pasa. Se me ocurre una posible explicación, pero no soy médico... y uno de ellos me ha dicho (de mala gana, pero me ha dicho... harto de esta 'repetida ignorancia' de uno, soberbia de médico, actitud de argentino) que el corazón no duele.

10 nov 2011

¡Buenos días!

Mira, hoy amaneció nublado... ¡Señora de la tienda, buen día! Buen día, balcón de ella (Ella, que ya se habrá ido... Ella, mujer-no-sé-don-de-es-tás, buen día). Buenos días señor conductor del autobús: sí, aquí están, 3 pesos. Buenos días, señorita acompañante. Señora, se le cayó el ramo de flores... Pase, no se preocupe, buenos días. ¡Que bajan atrás! De nada, buen día. Buenos días calles de piedra, Cuévano y su cañada, buenos días cuestas arriba y tu Sol de pellizco sobre los cerros. Me bajo en Valenciana, sí, señor, gracias... ¡tenga bonito día! ¿Cómo está, señor de las macetas?... ¡qué bonito gato!... se me hace tarde, ¡buenos días! Ah, qué camino fatigoso... ¡señor vigilante!, ¡buenos días! ¡Qué onda, Memo!, ¡quiubo chamacos!... voy por café, ahorita les veo. ¡Hola, señora, buenos días!: hoy sí me ganó en poner el café... Voy a clases, disfrute el desayuno, ¡buenos días! Buen día, Prof... ¿trajo los exámenes? ¡Ah, qué bien!... Sorbo de café, buenos días. Valores propios, una clase muy agradable, ¡ah qué buenos chistes!... el cubículo, los estresados, los inquietos (para ellos también uno desea, felices trazos, geómetras, bonito día)... ¿y mi examen? Buen día gato de El Cafetal... ¡Me detengo!...

¿Gato aquí?, ¿El Cafetal?...

Buenos días, señor despertar apresurado. Adiós, señor sueño homogeneizante de todas las cosas. ¡Caray, ojos restregados! Buenos días, señor despertador. Buenos días. ¡Me lleva la chinita, compadre! Otra vez se me hizo tarde. ¿Cuándo he de entender que debo acostarme temprano?

21 oct 2011

Y estoy súmamente desesperado...

fastidiado, ansioso, desgastado, ¡harto!... del Análisis Matemático, de la pereza del 'querido profesor'... y localmente (chiste matemático) ¡del Teorema de Stone-Weierstrass!

Es viernes (¡demonios!) y yo quiero terminar de leer a Auster.

¿Ya ven, muchachitos? Ésta es una de las razones por las que este camión que transporta pollo (sí, en pie, el pollo) no debe traer tantas divisiones...

¡Nah!, ¡qué mala analogía!... el corazón: un camión de pollos... con divisiones... como pichonera. Las matemáticas son un pollo de granja... quizás ¡un gallo pitagórico! y la literatura (mi afición)... ¿una gallina?... ¿qué son los huevos?

¡Hazme el cabrón favor!